Solían ser las mujeres las cuales, debido al uso frecuente de joyería de fantasía, especialmente pantallas, se tornaban alérgicas al níquel, el metal principal en dicha joyería. En esos casos los lóbulos de las orejas se tornan irritados, a veces supuran y pican, lo que fuerza a recurrir a pantallas de metales preciosos como oro amarillo (el blanco contiene níquel) o platino. Sin embargo, los tiempos han cambiado y en el Puerto Rico de ahora, ambos sexos no sólo se perforan las orejas, sino muchas otras partes del cuerpo, algunas insospechables. ¿El resultado? Cada vez más personas sensibilizándose a diversos metales, especialmente a níquel, cobalto, paladio y hasta el oro.
En una pasada convención de la Sociedad Americana de Dermatitis de Contacto, en Miami FL, se presentó un estudio que comparaba la frecuencia de estas dermatitis alérgicas a níquel y cobalto con el número de perforaciones cutáneas. Efectivamente, el riesgo de sensibilizase era mayor mientras más perforaciones se tenía. En personas con cinco o más perforaciones, por ejemplo, uno de cada tres tenía alergia al níquel.
